origen del calendario romano

Calendario Romano.

Hacer referencia a este calendario, es hablar del sistema de medición de tiempo que precedió al moderno, al que utilizamos a día de hoy, es decir al calendario gregoriano. La importancia de su uso radica en que este sirvió como antecesor e inspiración para constituir la división en doce meses que rige nuestra la actual civilización.

La tradición romana, afirma que el origen mítico del antiguo sistema para dividir el tiempo se debió en primer lugar a la ”inspiración” a Rómulo, el primero de los reyes romanos. A parir del año 46 Antes de Cristo cuando Julio César paso a ser el dictador del Imperio, o como se le denominaba en esa época ” Pontifex Máximus” quien decretó una contundente reforma en el calendario con la asesoría de astrónomos egipcios.

Los romanos indicaban los días de una manera muy compleja, se trataba de una herencia de la época cuando se regían por el calendario lunar primitivo. La numeración para entonces no era del día 1 al 31, sino que en cada mes se tomaban en cuenta sólo tres días clave, entre los que destacan las calendas: es decir el primer día de cada mes, el cual debía coincidir en principio con la luna nueva. En este particular detalles es de suma importancia, porque de allí deriva la palabra calendario.

El romano también contaba con las llamadas nonas: se trataba del día cinco de cada mes, excepto en los meses de marzo, mayo y octubre, en los que las ”nonas” eran los días siete. Esta divión temporal era aún más corta que la que todos conocemos, es decir, el calendario de orden gregroriano, el romano por su parte contenía menos meses (10) concretamente y sus nombres eran Martius, Aprilis, Maius, Lunius, Julius, Augustus, September, October, November y december.

De allí provienen los nombres de los meses del año que conocemos, en su mayoría hacen referencia al número que ocupaban en la lista, posteriormente y con la instauración del calendario gregoriano, muchos meses perdieron la ubicación original, agregándose a estos dos mas y moviendo al resto a ocupar otros lugares que no coincidían con sus nombres y puestos originales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *